Nos ponemos a pensar en dónde han quedado los momentos de paz, de alegría, de sonrisas ligeras llevadas por el aire. Hoy, aunque ya entró la primavera, no brilla el sol como antes. Todo es más ceniciento y está despoblado. La música está envuelta en ruidosos sinsentidos. Cada palabra tiene otro significado, menos profundo, más incómodo. Y, aún así, intuyo que la poesía volverá, que las risas inundarán la ciudad turbia y el frío desaparecerá como engullido por las caricias de los amantes. Estamos en primavera, estamos vivos, estamos.
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